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CIENCIA y SALUD |
- Junio de 2006.
- CIENCIA Y SALUD
(23-06-2006)

- Aumentan los Casos de
Varicela
- Varicela y Zóster o zona son dos entidades clínicas
distintas causadas por un mismo virus llamado ‘virus varicela
zóster (VVZ).
- La varicela es la infección primaria, que ocurre usualmente
en la niñez y se caracteriza por un exantema vesicular
habitualmente pruriginoso, acompañado de fiebre. Se disemina
rápidamente, siendo altamente contagiosa y se considera que
casos secundarios se observan en el 90% de los convivientes y
contactos cercanos susceptibles; además presenta, en general,
una marcada estacionalidad.
- En cuanto al zóster, que es considerados la infección
secundaria, usualmente ocurre en adultos, incluyendo los
pacientes que padecen sida. Zóster o zona, vulgarmente llamado
en nuestro país ‘culebrilla’, se caracteriza por una
erupción vesicular, dolorosa y pruriginosa que habitualmente
tiene una distribución metamérica (Nevios intercostales).
- Las drogas antivirales han modificado la severidad de la
varicela y herpes zóster y muy recientemente se ha desarrollado
una vacuna para su eventual uso práctivo.
- El VVZ presenta una distribución mundial, aunque sus
epidemias anuales son más intensas en los países de clima
templado, como la Argentina. Los brotes epidémicos son más
frecuentes a fin del invierno y la primavera. Los casos de
herpes zóster son además fuentes de contagio entre los
convivientes susceptibles que desarrollan la forma de varicela.
- El VVZ es trasmitido de persona a persona, ya sea por
trasmición aérea, que es la forma más común de diseminación
(a veces a distancia por los sistemas de ventilación), o por
contacto directo del material vesicular de las lesiones de piel.
Es un virus que por lo tanto se disemina rápidamente (dada su
trasmisión respiratoria) a diferencia de otros virus herpes
contagia, y ésto es importante, cuando se secan las ampollas
(costras).
- Así se considera que la tasa de ataque secundaria estre
convivientes y contactos cercanos oscila entre el 85 - 90 %. En
cuanto a los compañeros de clase (jardín de infantes,
guarderías) es menor y de alrededor del 10 al 35 %. La mayoría
de los casos de varicela ocurren durante los primeros 2 a 10
años de vida.
- Otro dato interesante de comportamiento epidemiológico es que
la varicela es una enfermedad del niño preescolar y escolar.
- Hay un aumento de casos de varicela en niños menores de 5
años en la década del ‘80 en comparación con tres décadas
atrás; es posible que quizás ésto sea debido, al menos en
parte, a que los niños preescolares comienzan actividades
sociogrupales más precozmente en la actualidad que en el pasado
(guarderías, jardines de infantes, etc.).
- Un dato interesante es el impacto de la varicela como causa de
internación. Si bien la mayoría de ellos son niños y
adolescentes (80%), los cuadros con mayores complicaciones
ocurren predominantemente en población adulta y particularmente
en mayores de 15 años y en niños menores de un año.
- Durante el trasncurso de la infección primaria por el VVZ, se
pueden producir complicaciones, ya sea causadas por el mismo
virus o eventualmente por la asociación de sobreinfecciones
bacterianas.
- De las complicaciones producidas por el virus de caricela,
deben tenerse presentes las siguientes:
- - Queratitir varicelosa
- - Complicaciones neurológicas
- - Neumonitis varicelosa
- - Hepatitis varicelosa
- - Otras (hematológicas, renales, articulares, etc..)
- Lo importante es informarse de la trasmisión de esta
enfermedad, el período de contagio y las complicaciones que
pueden traer si no es tratada adecuadamente.
- Dra. María Cristina Lisi - Médica
- Pediatra - Servicio de Emergencia Hospital de Niños Dr.
Orlando Alassia
- Ref.: Dres. Eduardo López, Noemí Rivas, María Marta
Contrini
- CIENCIA Y SALUD
(23-06-2006)
- ‘Consultas frecuentes
en Pediatría’
- Trastornos de Conducta
en la Infancia
- Alrededor de los dos y hasta los cuatro años de edad, los
berrinches y caprichos son manifestaciones normales que con el
tiempo tienden a desaparecer a medida que el niño comprende lo
que puede y lo que no puede hacer. Si estas conductas persisten,
volviéndose cada vez más intensas puede que estemos frente a
un trastorno de conducta, que en la actualidad supone uno de los
problemas más frecuentes de la infancia y la adolescencia.
- Existen determinadas manifestaciones que pueden servir de
referencia para los padres para identificar este trastorno: por
ejemplo cuando el niño se muestra muy inquieto, tiende a gritar
mucho, no obedece, no acepta un no como respuesta (baja
tolerancia a la frustración), presenta dificultades para seguir
las normas establecidas en la escuela y en el hogar, tiende a
mentir, a agredir a sus hermanos o compañeros.
- Frecuentemente estas conductas pueden ir acompañadas de otros
síntomas asociados, como por ejemplo impulsividad, dificultades
en el aprendizaje, escaso respeto por la autoridad adulta,
problemas de atención y concentración en las actividades.
- Frente a esto es conveniente consultar a un profesional
(psicólogo) que realice la evaluación pertinente para realizar
un óptimo diagnóstico, ya que el trastorno de conducta puede
deberse a una o varias causas entremezcladas.
- Conocer el origen y trabajar con todos los posibles factores
influyentes es fundamental; así por ejemplo si existen causas
en la dinámica familiar que estén dando origen a la conducta
agresiva, se requiere de la participación de la familia en el
tratamiento en suma al tratamiento del niño.
- En otras ocasiones puede deberse a dificultades de aprendizaje
que estén enmascaradas por problemas de conducta, de ahí que
la valoración inicial y el diseño de una estrategia de
tratamiento interdisciplinario adecuada junto a un psicopedagogo
se vuelve fundamental.
- El equipo de profesionales del CAI, tiene una visión de
trabajo interdisciplinario de cada caso, brindando el
tratamiento adecuado a cada paciente y conteniendo a la familia,
a partir de trasmitirles los modos de accionar necesarios y
adecuados, para el bienestar del niño.
-
- Verónica Maletti
- CIENCIA Y SALUD
(23-06-2006)
- Enfermedad de Parkinson
- Lic. Leylén Martini y
Lic. Leticia Berra
- La enfermedad del Parkinson es un trastorno neurológico
crónico y frecuente en el adulto. Tiene un comienzo solapado y
su curso es prolongado y lento.
- La prevalencia es de 1 a 1000, si se toma en cuenta la
población en general, pero dado que es infrecuente antes de los
40 años y que su incidencia aumenta en relación directa con el
incremento etario del grupo considerado, dicha prevalencia
llegó a 1 en 6 personas entre los 70 y 79 años.
- La lesión asienta fundamentalmente en la sustancia negra y en
otras pequeñas zonas del mesencéfalo, produciendo las
manifestaciones motoras propias de ésta enfermedad. Estas se
instalan en forma insidiosa y suelen ser confundidas
inicialmente con artritis, bursitis, artrosis o envejecimiento
normal. El trastorno es asimétrico - o sea, no es parejo e
igual en las dos mitades del cuerpo- en un comienzo, pero luego
se hace simétrico (igual en ambos lados).
- Los signos más importantes son el temblor, que es el síntoma
de debut en un 50% de los casos, y que característicamente
aparece cuando el paciente se encuentra en reposo. Este
compromete brazos, piernas, cabeza, músculos de la cara y
lengua. Otro síntoma es lo que llamamos Bradicinesia, que es
cuando se presenta lentitud y pobreza en los movimientos, tanto
para iniciarlos como para ejecutarlos. En ocasiones hay una
brusca interrupción del movimiento ejecutado: esto se denomina
"congelamientos" y se producen por la incapacidad de
generar energía suficiente como para activar correctamente los
músculos necesarios para producir un movimiento de la magnitud
que el paciente requiera. Esto se debe, a que si bien la
activación de los músculos a utilizar en un determinado
movimiento es CORRECTO, la secuencia de dicha activación o
puesta en marcha (el plan motor), está selectivamente alterada.
Esto se ilustra con los múltiples intentos que debe realizar el
paciente para pasar de sentado a parado por ejemplo.
- Otro síntoma es la rigidez, que puede comprometer todos los
segmentos corporales y causar severa incapacidad funcional. Esto
se observa al querer doblar y enderezar el codo del paciente,
quien presenta una oposición que cede bruscamente para luego
presentar una nueva resistencia, síntoma que llamamos
comúnmente "rueda dentada".
- Estos pacientes también presentan inestabilidad postural e
incoordinación. A ésto se le suman la presencia de edemas de
pie, sialorrea, cutis graso, pérdida de peso dolores, apatía
marcha a pequeños pasos, amimia, postura en flexión de tronco
y extremidades, depresión, hipotonía, disartria y disfagia. Un
porcentaje variable presenta trastornos psiquiátrico.
- El principal tratamiento es el médico, el cual por medio de
medicación se trata de devolver el equilibrio roto entre los
dos neurotransmisores, la dopamina y la acetilcolina.
- Paralelamente a éste, se combina el tratamiento kinésico que
apunta a disminuir la rigidez muscular y lograr la relajación,
estimular los movimientos activos rítmicos y coordinados,
teniendo en cuenta que como son pacientes fatigables, toda la
terápia es en forma progresiva, intercalando períodos de
reposo con ejercicios respiratorios para relajar y flexibilizar
la caja toráxico, movilizaciones pasivas para darle el máximo
de amplitud de movimiento y ejercicios de equilibrio y marcha a
través de distintos enfoques terapéuticos en
neurorehabilitación.
- Conjuntamente trabaja el Terapista Ocupacional, desarrollando
junto al paciente un plan de trabajo que tiene como principal
objetivo mantener la máxima independencia en las actividades
funcionales de la persona, sean estas referentes al cuidado
personal, trabajo o actividades recreativas y sociales.
- Además, el abordaje incluye ejercicios graduados de
resistencia para incrementar fuerza y coordinación, actividades
de motricidad gruesa para estimular la movilidad general,
patrones finos de movimiento para el mantenimiento de
actividades productivas, independencia máxima en los cuidados
personales y las actividades de la vida diaria.-
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