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COLABORACIONES |
- Noviembre de 2006.
- OPINIÓN
(COLABORACIÓN) (14-11-2006)
- Rita Bonfanti (ritabonfanti@yahoo.com.ar)
- Impuestos a la
Supervivencia
- Relato
- Vivir en la 3ra Edad es un suplicio, un Calvario, un
Infierno, un desastre. Por suerte no siempre; de tiempo en
tiempo algunos Oasis, Paraíso o Edén nos dan sosiego y un
cierto placer. Además de ganas de seguir viviendo.
-
- Esta edad y la “4ta” que nos regala Dios, la Medicina,
la Tecnología y el amor de la Familia son etapas bravas,
duras y muchas veces agrestes. Pero respirar cada amanecer y
rezar cada noche es un bálsamo en manos del Señor y de la
chispita restante de nuestra pila genética.
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Más Información »
- Julio de 2006.
- OPINIÓN
(COLABORACIÓN) (21-07-2006)
- (Colaboración
Carlos Ramírez)
- Vivimos en un mundo muy revuelto; demasiada diversidad de
cosas y entre otras buenas oportunidades, también surgen
variantes que están llenas de trampas.
-
- Deberíamos por lo tanto establecer un orden, como ya
mencionamos en algún momento el sentido común es lo
adecuado -pero fiel a nuestro estilo-, es este el menos
común de los sentidos. Entonces existe un organismo oficial
para resguardar ese orden; me refiero una vez más a la
justicia.
-
- Considero en este caso que el juez se transforma en una
figura emblemática donde debería prevalecer una amplia
formación de criterios y una culminación práctica
implacable. Esto representa un grado de responsabilidad
enorme. Si así acontece con los hechos que dirimen sus
facultades ¿Por qué las acciones llevan tanto tiempo?,
¿cual es el mecanismo que tanto enreda la interpretación
de algunos acontecimientos tan obvios?, ¿Por qué nos surge
al ciudadano común aquello de hecha la ley, hecha la
trampa?.
-
- ¡Que satisfacción personal debe traer el ser un
profesional -en interpretar los vericuetos de la justicia-¡
mas, que desagradable cuando este saber se vuelve hostil,
inescrupuloso y falto de ética. Ante ciertas experiencias
personales aprendí algunas cosas. No me cierra aquello que
toda persona es inocente hasta que se demuestra lo
contrario. Aprendí cuando a una persona la vida le impone
una marca social visible su espíritu es insaciable y de
alguna manera debe expiar por esto. Aprendí que hay
excelentes profesionales, como voraces aves de rapiña que
carroñan en todo vestigio de los no "leídos".
Aprendí que la justicia no esta para estimular la
comprensión del otro.
-
- Generalmente los ciudadanos comunes no manejamos cierto
vocabulario, y si pretendes persuadir a la justicia que
vuele bajo para explicarnos los entretelones que conlleva un
juicio, te hace pito catalán, y que un letrado es quien
podrá asesorarte ¿...?
-
- Recalco la honestidad de un gran número de profesionales
en esta área. Más los otros, ¿no deben responder ante una
mala praxis? Sí señor inicie una demanda contra ese
profesional. Digo, ¡Cuánto sufrimiento y dinero se
ahorraría fundamentalmente si la figura emblemática de la
justicia -y no me refiero a la balanza-dispusiera apenas
unos minutos esclarecedores en bien de la causa y sus
actores.
-
- Cuando adolescente mi abuelo (Pedro) supo narrarme una
historia con respecto a la justicia. El, a su vez había
sido comisario en el norte de la provincia de Santa Fe (Romang),
luego trabajó por algunos años junto a abogados en
determinados trámites. El hecho que conocía y se había
formado cierta opinión sobre el accionar de la justicia.
-
- Entonces supo contarme sobre una historia ocurrida en la
zona rural en los alrededores de Florencia.
-
- Se encontraban las personas en sus casas o trabajando los
campos, entregados cada uno a sus responsabilidades, cuando
de repente se oyó sonar la campana de la iglesia.
-
- En aquellos tiempos, las campanas tocaban varias veces a
lo largo del día, y por ese lado no debería haber motivo
de extrañeza, pero aquella campana tocaba que alguien de la
aldea se encontrase a punto de morir.
-
- Salieron las mujeres a la calle, se juntaron los niños,
dejaron los hombres sus trabajos y tareas, y en poco tiempo
estaban todos congregados en el atrio de la iglesia, a la
espera de que les dijesen por quién deberían llorar.
-
- La campana siguió sonando unos minutos más, y finalmente
calló. Instantes después se abría la puerta y un
campesino aparecía en el umbral. Pero, no siendo éste el
hombre tuviese nombre y figura de persona; he tocado a
muerto por la Justicia, porque la Justicia está muerta.
-
- ¿Qué pasó? Ocurre que el rico señor del lugar (algún
conde o marqués sin escrúpulos) andaba desde hacía tiempo
cambiando de sitio los mojones de las lindes de sus tierras,
metiéndolos en la pequeña parcela del campesino, que con
cada avance se reducía más.
-
- El perjudicado empezó por protestar y reclamar, después
imploró compasión, y finalmente resolvió quejarse a las
autoridades y acogerse a la protección de la justicia.
-
- Todo sin resultado. Entonces desesperado, decidió
anunciar 'urbi et orbi' (una aldea tiene el tamaño exacto
del mundo para quien siempre ha vivido en ella) la muerte de
la justicia. Tal vez pensase que su gesto de exaltada
indignación lograría conmover y hacer sonar todas las
campanas del universo sin diferencia de razas, credos y
costumbres. Que todas ellas, sin excepción, lo
acompañarían en el toque a difuntos por la muerte de la
justicia y no callarían hasta que fuese resucitada. Un
clamor tal que volara de casa en casa, de ciudad en ciudad,
saltando por encima de las fronteras, lanzando puentes
sonoros sobre los ríos y mares, por fuerza tendría que
despertar al mundo adormecido... No sé lo que pasó
después. Pedro nunca llegaba al final de la historia. Por
lo tanto no estoy seguro si se refería a una alegoría o a
un hecho real.
-
- La historia me sugiere que fue en tal caso la única vez,
en el mundo en que una campana, una insípida campana de
bronce, después de tanto tocar por la muerte de seres
humanos lloró la muerte de la Justicia. Más la Justicia
siguió y sigue muriendo todos los días. Lo triste es que
cada vez que muere, es como si al final nunca hubiese
existido para aquellos que hemos confiado en ella. De la
Justicia solo se espera Justicia. Si se tergiversa esta
realidad contundente no existe emblema posible para
establecer el orden.
-
- Carlos Ramírez
- OPINIÓN
(COLABORACIÓN) (21-07-2006)
- Vergüenza ajena
- (Colaboración Irma
de Belza)
- A mi esposo y a mí, nos gusta ver deportes, por ejemplo:
un buen partido de tenis, ya sea Nalbandian, Federer, Nadal,
etc; o también Las Leonas de las que somos admiradores,
Fórmula 1, naturalmente, así también podemos decir voley,
básquet, etc.
-
- Toda competición honesta, limpia, en la que participen
jugadores que transpiren la camiseta, lógicamente si los
que ganan son los argentinos, mejor sino, como decía mi
vecina "que gane el más mejor".
-
- Ahora bien, el fútbol ocupa un buen lugar en nuestras
preferencias, el mundial nos ofrecía una buena oportunidad
de ver buenos equipos de diversos países a los que
normalmente no tenemos acceso. Tengo a mi diariera de
testigo de que me preparé con tiempo para este mundial, ya
que me conseguí el Fixture con suficiente tiempo como para
preparar mis tarjetas con los diferentes partidos, los
horarios, lugares, tengo aparte una ficha con los nombres de
todos los jugadores de la Selección, sus números
respectivos y quienes jugaban de entrada y quienes salían
de los mismos…
-
- Lo que no preví fue que en este mundial, la honestidad
teutona quedara de lado, se desvirtuara tanto como para
conseguir que tantos árbitros dirigieran tan mal, que
fueran ciegos para ciertas faltas graves y tan rápidos en
sacar tarjetas amarillas muy convenientes, creo que algunos
árbitros por no decir la mayoría deberían guardar sus
pitos en el… bolsillo y no dirigir nunca más un mundial.
-
- No es sólo porque nos fuimos antes de tiempo, porque
estábamos para llegar a la final, fue la sucia forma de
dejarnos afuera, mal arbitraje, machetes preparados por un
señor suizo que seguramente cobró muchísimo para bajar
por Internet las fallas de los jugadores y/o cómo tiraban
los penales, sino la alegría de los que quedaban (por el
momento), que luego tuvieron que llorar por lo mismo que
nosotros, por quedarse afuera de un mundial que tuvo muchos
lujos y muy poca vergüenza en el momento de los
preparativos.
-
- Por eso, nos alegramos de que no llegaran a la final,
independientemente de quien sea el campeón, nos queda la
satisfacción de que no sea el anfitrión el que gane, ya
que no merece el título por más que se esmeraran en
mostrar la mejor cara hacia fuera y barrieran la mugre bajo
la alfombra.
-
- Espero por el bien de un deporte que nos da tantas
alegrías a los aficionados que el próximo mundial sea en
un país que no tenga tantos lujos, ni tanto dinero como
para comprar árbitros (de los cuales algunos espero que no
dirijan nunca más encuentros internacionales), y que dejen
que gane el que juegue mejor, tal como debería ser siempre.
-
- En cuanto a las banderas de Fair Play y "Diga no al
racismo" creo que deberían quemarla porque en este
mundial, de eso, se vio lamentablemente muy poco
-
- Por lo menos, así lo veo yo.-
- Abril de 2005.
- OPINIÓN
(COLABORACIÓN) (12-04-2006)
- Errores mayúsculos
- Escribe Mariano Javier
Volpe:
- "El vicio de escribir las mayúsculas sin sus respectivos tildes me provocó cierta curiosidad.
- Siempre consideré que era una displicencia que se fue transformando en mala costumbre, originada
quizás por la tipografía de las viejas máquinas de escribir. Con el tiempo observé que se ha
generalizado de tal forma que hoy los medios gráficos más prestigiosos utilizan esta confusa
regla sin ningún prurito. Es tan masiva su utilización que decidí consultar a la Real Academia
Española. Me contestaron que es incorrecta la no utilización de tildes en títulos o palabras en
mayúsculas. Transcribo la respuesta: "Las letras mayúsculas, tanto si se trata de mayúsculas
iniciales como si se utilizan para escribir una palabra o enunciado completos, deben llevar tilde
si lo exigen las reglas de acentuación: Ángel, BERLÍN, PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED . Únicamente no
se acentúan las letras mayúsculas que forman parte de las siglas (CIA)".
- "Me gustaría que ustedes me dieran su versión sobre la necesidad de utilizar esta confusa,
arbitraria y poco didáctica regla de suprimir tildes, y debatir sobre el deber docente que tienen
los medios y su resistencia a las supuestas innovaciones cuyo origen es la ignorancia u oscuras
intenciones económicas", finaliza el lector.
- La mala costumbre de no tildar las mayúsculas cuando corresponde no es una novedad. Como bien
sospecha Volpe, en otros tiempos las viejas máquinas de escribir y los sistemas de composición
antiguos lo hacían un tanto difícil, pero no imposible, por lo que ni
siquiera entonces podía justificarse que se quebrantaran las reglas. Y el lector tiene razón también en sospechar que
había en el fondo intereses económicos. Hace años hicimos un diccionario destinado principalmente
a estudiantes. La editorial, especializada en textos escolares, pretendía que en esa obra se
violara la norma que en ella misma se enunciaba, aduciendo que si se
agregaban las tildes en las películas se encarecería mucho el proceso de impresión. Hoy en día ni siquiera pueden alegarse
esas injustificables razones, dado que, con los sistemas de edición por computadora, poner una
tilde no cuesta nada.-
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